Viajar, sea del modo que sea, supone una experiencia. Pocas personas vuelven de un viaje siendo exactamente las mismas que cuando partieron. A pesar de ello, la palabra “experiencia” se ha asociado a una determinada forma de moverse por el mundo. El viaje experiencia prioriza el “qué hago” al “dónde voy”. Ver un eclipse o las auroras boreales, observar aves, asistir a un festival, hacer submarinismo, catar vinos o realizar una ruta religiosa pueden convertirse en el motor que nos haga decidir por un destino determinado. Podría hablarse de viaje excusa, ya que en el fondo se busca un elemento catalizador que nos motive a elegir un lugar u otro. Descubrir Alaska siguiendo la XXXVII edición de la Iditarod, considerada la carrera de “mushers” más dura del planeta, o apuntarse a un taller de meditación en el desierto de Argelia pueden proporcionarnos una vivencia irrepetible y un acercamiento muy especial a otras culturas y sitios. En los últimos años este tipo de turismo ha ido en aumento. Algunos expertos lo relacionan con la bajada en los costes de transporte: por un lado, se viaja más; por el otro, el viajero puede invertir más dinero en realizar alguna actividad en el lugar de destino. Por ahora, el viaje experiencia se presenta a menudo como contraposición al turismo de masas. ¿Pero qué pasará si la tendencia sigue en aumento y la Idiatord se pone de moda en todo el mundo? Elijamos la forma de viajar que elijamos, despleguemos los cinco sentidos y disfrutemos de la experiencia.
Lunes 31 Agosto 2009 20:40 | Publicado por Diana | Categoria(s): General Turismo

¿Qué hoteles de Barcelona le gustan a Gwyneth Paltrow? ¿Cuáles son sus restaurantes favoritos para ir con niños en Nueva York? En su
¿A qué huele el web de Hotelopia? Desde que un hotel de Portugal encabeza la lista de 
No olviden meter el bañador en la maleta cuando vayan a Madrid. La maquinaria ya está lista para empezar en septiembre las obras de transformación del Manzanares. Siguiendo iniciativas de otras ciudades de interior como Berlín o París, a partir del 2011 la capital de Estado tendrá su “playa” particular. Aunque no tendrá zona de baño, los responsables del proyecto afirman que habrá hamacas, sombrillas y juegos de agua creando, así, un espacio para tomar baños de sol. Es difícil escribir una entrada ajuntando dos conceptos como “playa” y “Madrid” y no hacer ningún juego de palabras con la canción de Los refrescos “Aquí no hay playa”. No lo haremos, preferimos buscar hoteles con vistas a la costa de Madrid, una aliciente más para disfrutar de una esta ciudad.
Hay tres tipos de viajeros: quienes saben hacer una maleta, quienes no y quienes hacen lo que pueden. En el momento de preparar el equipaje hay unos consejos básicos que pueden evitarnos algún ataque de pánico y alguna frase que no pensamos del estilo “con lo bien que estaba yo en la oficina con la compañera mueble, la compañera gris y el aire acondicionado apagado en agosto”. Hacer una lista de lo que necesitamos ocupa el número uno de todos los rankings. A pesar de que el grupo “hacen lo que pueden” ha convertido en lema la frase “la arruga es bella cuando se viaja”, la mayora de los que saben hacer una maleta recomiendan enrollar la ropa y no doblarla. Aseguran que ocupa menos espacio y no se arruga.
Una pareja de ingleses acaba de regresar de unas vacaciones fantásticas. El hotel que eligieron a través de Hotelopia resultó ser estupendo, el destino les cautivó y, además, no les perdieron las maletas. Pero cuando sentados en su sofá miran las fotos, hay algo que no les encaja, que rompe tanta perfección, que les hace dibujar una pequeña mueca en sus rostros. Son ellos. A la mañana siguiente, se dirigen a una tienda fotográfica con las fotos guardadas en un lápiz de memoria. No quieren que se las revelen, quieren que se las retoquen.
El Louvre, en París, es el museo más visitado del mundo. El misterio de la sonrisa de Mona Lisa o dónde están los brazos de la magnífica Venus de Milo llevan a más de 8 millones de visitantes cada año a comprar una entrada y dejarse llevar por la magia del arte. El British Museum, el Metropolitan de Nueva York o los Museos Vaticanos son otros de los que acostumbran a estar entre los “top ten”.

