¡¿Iremos a París y no pisaremos el Louvre o a Roma y no pagaremos la entrada para terminar con tortícolis viendo la Capilla Sixtina en los Museos Vaticanos?! Entrar o no a un museo forma parte de una de las múltiples decisiones que toma el visitante cuando viaja. Desde blogtelopia hemos detectado cuatro formas de encarar tal cuestión.
1. No voy de museos.- La visita a un museo no forma parte de las prioridades de este tipo de visitante cuando viaja. Afirma que una ciudad o pueblo no se conoce en los museos, sino callejeando. Algunos, hasta llegan a preguntarse: “¿cuántas veces han ido todas estas personas a los museos de su localidad durante el año?”
2. ¡Me encantan los museos!.- Hay personas que aman los museos, que los entienden, que los disfrutan. Son visitantes que aprecian una buena audioguía o que gozan de los lindo cuando tropiezan con un guía de carne y hueso que les invita a sumergirse en el mundo onírico de Dalí en el Teatre-Museu de Figueres (Girona) o a viajar al pasado y reflexionar sobre la fe (sean católicos o no) en la Necrópolis de debajo de la Basílica de San Pedro del Vaticano.
3. Si hoy es martes, esto es el MOMA.- Hay visitantes que hasta observan el letrero del servicio de señoras. Si la guía destaca diez museos, los visitan. Si hay colgados miles de cuadros, los miran todos. Si el museo es de tuercas fabricadas antes del siglo XVII, las estudian una a una. Cuando se viaja, se va a los museos. Ni los programas de misterio han logrado averiguar que hacen estos visitantes con las decenas de fotos de obras que sacan sin flash.
4. Veo lo que me interesa.- El Metropolitan de Nueva York, el British Museum de Londres o el Louvre de París son museos enormes a los que puedes dedicar todo un día. Hay un tipo de visitante que selecciona lo que quiere ver, mira las obras y dedica más tiempo a aquellas que le llaman la atención o por las cuáles tiene un interés especial previo. Elige lo que quiere ver.
Hay miles de formas de viajar, como miles de formas de acceder (o no) a un museo. ¿Cuál es la vuestra?
Lunes 10 Agosto 2009 15:18 | Publicado por Diana | Categoria(s): General Turismo
Una señora con chihuahua (qué suerte de tener un perro pequeño que puede volar con ella) le comenta a la del labrador:




