
¿Es un vestuario? ¿Es una gasolinera? No, es una cabina telefónica, pero nadie la utiliza para llamar. Hace décadas, Superman mostró al mundo un nuevo uso de las cabinas telefónicas al entrar para cambiarse de ropa y transformarse en súper héroe. Años después, se estudia la posibilidad que se conviertan en puntos de repostaje para vehículos eléctricos. A partir del 2010 la idea de un coche que no dependa de los combustibles fósiles como el petróleo ya no será ciencia ficción. Madrid, Sevilla y Barcelona han sido las ciudades elegidas por el Gobierno español para empezar a testear el uso de los coches eléctricos. La intención es plantarse en el 2014 con un millón de automóviles “limpios” circulando por el Estado. Los coches eléctricos podrían contribuir a combatir el calentamiento del Planeta, ya que reducirían sustancialmente la emisión de gases contaminantes. Por ahora, uno de los elementos que más preocupan a los expertos es la recarga. Estos automóviles funcionan con baterías que deben conectarse a la red. Por ahora, recomiendan que se haga en casa y de noche durante unas cuatro u ocho horas. Pero es evidente que el exterior debe dotarse de una red de postes de carga. Es en este sentido que se ha planteado la posibilidad de dar una nueva vida a las cabinas telefónica que ven como su época dorada ha quedado ya muy atrás. En Londres, Israel y California ya se pueden ver circular estos vehículos. Aunque las baterías son caras, cargar el coche costará, aproximadamente, 1’5 euros cada 100 kilómetros según José Santamarta, que ha asesorado al Ministerio de Medio Ambiente. Por ahora, el coche se plantea para realizar distancias cortas y desplazarse por ciudad. Algún día, nuestro viaje empezará en la cabina telefónica de debajo de casa y terminará en otro país, en la cabina de delante de un hotel que habremos reservado a través de Hotelopia.
Miércoles 30 Septiembre 2009 22:45 | Publicado por Memento | Categoria(s): Sostenibilidad
“¿Por qué te apetecía tanto ir a Nueva York?”, preguntó hace tiempo un neoyorkino a una viajera usuaria de Hotelopia. “Quería ver la ciudad de la películas de Woody Allen”, le respondió. A menudo, el cine nos invita a viajar. El París de “Amélie”, la Toscana de “Belleza Robada” o la mágica Inglaterra de “Harry Potter”… La mayoría podría citar una película que le ha inspirado una salida. En “Hasta donde el cine nos lleve (viajes y escenarios de película)”, Jesús Lens y Francisco J. Ortiz nos presentan una larga colección de sinopsis de filmes en que los viajes aparecen de una u otra forma. El género no importa; se citan comedias, dramas, musicales y westerns. Algunos de los recorridos como “Mogambo”, “París-Texas” o “Thelma y Louise” son tal vez más realistas que otros como “2001, una odisea en el espacio” (¿o no?).





En todas (diremos prácticamente todas, porque no lo podemos confirmar) ciudades del mundo hay pasos de peatones. Normalmente, se reconocen porque se indican con un sucesión de franjas anchas de pintura blanca (o amarilla) sobre el cemento gris. Millones de personas las cruzan todos los días sin mostrar ningún interés especial. Hay una excepción, Abbey Road. Viajeros de todo el mundo peregrinan a esta calle de Westminster en Londres para fotografiar y pisar el paso de cebra que un día cruzaron The Beatles. Este año se celebra el cuarenta aniversario de la legendaria foto que se convirtió en la portada de uno de los discos más importantes e influyentes de la historia de la música. La efeméride de un paso de peatones se puede convertir en la excusa perfecta para organizar un viaje de fin de semana a una ciudad como Londres. La visita al paso de peatones, se puede completar con una ruta por la ciudad, la visita a algún museo (el British Museum, la National Gallery o la Tate Modern) y la asistencia a algún musical. 

