Río de Janeiro es la ciudad más feliz del mundo. Así lo han percibido (que no demostrado) la mayoría de las 10.000 personas encuestadas en una veintena de países. Según una lista publicada por Forbes, la imagen de chicos y chicas bailando, el paisaje montañoso y marino y el Carnaval la convierten en la ciudad más dichosa de todas. Le siguen Sidney y Barcelona en segundo y tercer lugar respectivamente. La ciudad catalana, además de poseer “uno de los mejores equipos de fútbol del mundo” según la revista, es también el ejemplo de la reputación festiva, de clima soleado y cultura antigua que tiene la zona mediterránea. Completan las lista: Ámsterdam, Melbourne, Madrid (no cita el equipo de fútbol, pero sí su “elevado nivel de vida”), San Francisco, Roma, París y Buenos Aires. Asia y África carecen de representación en este sondeo realizado por la empresa de investigación de mercados GfK Custom Research North America y el consultor Simon Anholt.
Está muy bien que nos lo cuenten, pero lo mejor será que lo comprobemos nosotros mismos. ¿Nos vamos de viaje? ¡Voy buscando hotel!
Miércoles 9 Septiembre 2009 22:36 | Publicado por Diana | Categoria(s): General Turismo
El avión acaba de aterrizar en Hong Kong. A un grupo de viajeros les esperan quince días de aventura. Pero antes de salir del aeropuerto, una persona uniformada y con guantes, les apunta con un arma desconocida en la frente. “¿Levanto las manos o me lanzo al suelo?” se pregunta el primero de los amigos que se ha visto asaltado. Afortunadamente antes de reconocer que es culpable de tener una multa impagada, descubre que les están tomando la temperatura. Si tienen fiebre, no pisarán Hong Kong. Se trata de uno de los países más alarmados por la amenaza de la gripe A.
La duda me bloquea, me carcome, me hace pasar la noche en vela: ¿creo un álbum con las fotos de las vacaciones en el Facebook o no? ¿Por qué debería hacerlo? ¿Por qué dudo en hacerlo? Tal vez, porque mis e-amigos merecen saber que el hotel que reservé a través de Hotelopia es ideal si alguna vez quieren viajar al mismo destino, porque fue un viaje alucinante, porque me gusta que los demás compartan sus fotos conmigo y porque en el fondo les salvo de tener que aguantar una cena-sesión de fotos: en el Facebook, son libres de mirarlas si quieren y lo pueden hacer a su ritmo sin tener que aguantar minuto y medio de comentarios del estilo: “esta roca… Fua, fue genial lo de la historia de esta roca y bla, bla, bla…” (pasado minuto y veinticinco) “… Contado no tiene tanta gracia, pero en el momento lloramos de la risa”. Y, por encima de todo, debería subirlas porque hay un par en las que he salido genial y otras tres que muestran el fotógrafo que hay en mí. Muchos de mis amigos en el Facebook ya han creado su álbum y han puesto la imagen en la que creen que salen como el modelo del anuncio en el perfil. ¿Por qué yo no me lanzo a hacer lo mismo? ¿Estaré dando demasiada información sobre mí? ¿Estaré poniendo en riesgo mi intimidad? Quizás, lo que me preocupa es descubrir la sombra de una parte exhibicionista que hasta ahora invernaba como la marmota de la película en un rincón dentro de mí entre los pulmones y la boca del estómago. ¿Le doy demasiadas vueltas? ¿Publicar o no publicar las fotos en el Facebook esta es la cuestión? ¿Qué hago?
Los festivales de cine pueden ser una buena guía en el momento de elegir un destino. Si en una ciudad se celebra un festival de cierto prestigio, no la pases por alto y estudia la posibilidad de darle una oportunidad, algo debe tener para que organicen un evento de este tipo. Hoy, por ejemplo, ha empezado el Festival Internacional de Cine de Venecia, sin lugar a dudas, una de las ciudades más singulares del mundo. Junto a Venecia, Berlín, San Sebastián (por proximidad) y, por encima de todo, Cannes se erigen como los festivales más representativos de categoría A, es decir, de los más importantes del mundo. Aunque no siempre la programación satisface al público y a la crítica, es incuestionable el gusto de los organizadores de este tipo de certámenes para elegir la localización. La lista la completan otros siete festivales no tan conocidos, pero igualmente situados en lugares especiales. Todos ellos merecen la pena ser visitados, hasta cuando hay festival. Aquí tenéis la ruta de las citas cinematográficas del año:

