Hay tres tipos de viajeros: quienes saben hacer una maleta, quienes no y quienes hacen lo que pueden. En el momento de preparar el equipaje hay unos consejos básicos que pueden evitarnos algún ataque de pánico y alguna frase que no pensamos del estilo “con lo bien que estaba yo en la oficina con la compañera mueble, la compañera gris y el aire acondicionado apagado en agosto”. Hacer una lista de lo que necesitamos ocupa el número uno de todos los rankings. A pesar de que el grupo “hacen lo que pueden” ha convertido en lema la frase “la arruga es bella cuando se viaja”, la mayora de los que saben hacer una maleta recomiendan enrollar la ropa y no doblarla. Aseguran que ocupa menos espacio y no se arruga.
Para aquellos que preparar una maleta es como ir al dentista o que cargan con el recuerdo de los 20 pares de zapatos (ocho de ellos de tacón) que se llevaron de trekking por Nepal, existen empresas como Bonum Regalos. Por unos 100 euros, un especialista va hasta la casa del viajero, escucha sus planes y le deja listo el equipaje.
Un usuario de Hotelopia nos recuerda que para convertirse en experto en algo, no hay nada como tenerlo que hacer más de una vez. Así pues, ya sabemos lo que nos toca: ¡viajar!
¿Qué no falta nunca en vuestra maleta? ¿Cuáles son vuestros trucos?
Lunes 17 Agosto 2009 18:54 | Publicado por Diana | Categoria(s): General Turismo
Una pareja de ingleses acaba de regresar de unas vacaciones fantásticas. El hotel que eligieron a través de Hotelopia resultó ser estupendo, el destino les cautivó y, además, no les perdieron las maletas. Pero cuando sentados en su sofá miran las fotos, hay algo que no les encaja, que rompe tanta perfección, que les hace dibujar una pequeña mueca en sus rostros. Son ellos. A la mañana siguiente, se dirigen a una tienda fotográfica con las fotos guardadas en un lápiz de memoria. No quieren que se las revelen, quieren que se las retoquen.
El Louvre, en París, es el museo más visitado del mundo. El misterio de la sonrisa de Mona Lisa o dónde están los brazos de la magnífica Venus de Milo llevan a más de 8 millones de visitantes cada año a comprar una entrada y dejarse llevar por la magia del arte. El British Museum, el Metropolitan de Nueva York o los Museos Vaticanos son otros de los que acostumbran a estar entre los “top ten”.
¡¿Iremos a París y no pisaremos el Louvre o a Roma y no pagaremos la entrada para terminar con tortícolis viendo la Capilla Sixtina en los Museos Vaticanos?! Entrar o no a un museo forma parte de una de las múltiples decisiones que toma el visitante cuando viaja. Desde blogtelopia hemos detectado cuatro formas de encarar tal cuestión.
Una señora con chihuahua (qué suerte de tener un perro pequeño que puede volar con ella) le comenta a la del labrador:


Empezó como una reivindicación de la comida tradicional y la cultura alrededor de la mesa frente a la moda de los “fast food”, pero fue creciendo y el “


